Verdad
y sociedad
“Que
títeres tan ridículos somos y que vulgar es el escenario en el que bailamos”.
Todos
los días estamos relacionándonos con personas conocidas y desconocidas algunas
son muy particulares y otras son muy comunes aunque cada una es diferente a
otra ya que cada persona debe tener un conocimiento en particular. Todos los
días todas las personas nos enfrentamos a situaciones como estudiar, salir con
los amigos, tomarse una cerveza y muchas otras actividades que se pueden hacer
con alguna compañía. Aunque todos los días desde hace mucho tiempo se le dice
al ser humano de que es libre, que puede pensar lo que quiera, que puede hacer
lo que quiera pero es mentira ya que la verdad es diferente porque en la sociedad existen muchas normas que nos
limitan hacer cosas, es decir, socialmente no es aceptado de que usemos un
atuendo extraño algo diferente de lo común porque no encajaríamos en el
contexto en el que vivimos, modificar el cuerpo con tatuajes o perforaciones
tampoco está muy bien visto por muchos, aunque es algo que a muchos en estos
tiempos les parece normal y así sucesivamente pasa con muchas otras situaciones
que son cotidianas, nos veremos forzosamente obligados a participar en esta
comedia en la cual deberemos formar parte unas veces como espectadores y otras
como actores o comparsas. No nos está permitido salirnos del teatro, e incluso
no es conveniente hacerlo, nuestro progreso y nuestra estancia aquí solo tendrá
sentido y forma si participamos activamente y aprendemos las lecciones que
hemos venido a experimentar.
Para
encajar en esta sociedad llena de leyes que debemos cumplir cada persona forma
un círculo social de personas con las cuales comparta intereses en común pero
más importante que tener personas con gustos en común es hacer de uno mismo una
persona con una personalidad definida para, es decir que cada persona debe
conocer sus límites y esos límites que cada uno tiene están cien por ciento
influenciados por la sociedad en la que vivimos, después de todo “hacemos
reglas para nosotros mismos. Esas reglas nos ayudan a definir quienes somos.
Pero cuando rompemos esas reglas, nos arriesgamos a perdernos y convertirnos en
alguien desconocido”[1] .
La
verdad es que en siempre vamos a ser y hacer cosas que no queremos, estamos
viviendo en una sociedad donde no se puede ser uno mismo, donde no se puede
pensar lo que se quiera porque al momento de hacer o ser lo que se quiera,
estaremos en contra de la sociedad.
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